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"MISTERIOS DOMINICALES"

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La sobremesa bosteza y avisa gritando silencios. La mañana sale de paseo y cumple con sus preceptos en templos consagrados o en benditos bares, no excluyentes entre sí. Horas lúdicas que juegan a su aire en parques ausentes de globos colgados en muñecas de carne y hueso como antaño. La primavera se chiva de que pronto se mudarán al mar, ese tan cercano y que nunca se aleja los días de fiesta, esperando a las familias y su equipaje de verano relleno de COMEENCASA* junto a la orilla. Mientras, la realidad de la tarde dominical es misteriosa. Para unos, mañana será lunes; para otros, horas de secretos prohibidos y ansiosas del amanecer. Algunos esconden, tras su libro, otras palabras de culpa con tinta reciente dirigidas al pecado. Muchos creyentes futboleros descargan su sobrepeso semanal en insultos y se vacían durante 90 minutos. La tele secundaria, esa que aguarda al expulsado de turno, te ayudará al sesteo en paralelo o un mando pondrá orden entre la diversidad que te regalará compañ...

"LA BUTACA BAILA SOLA"

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  La butaca deshabitada seguía meciéndose. La cafetera pitaba en su hervor y la taza seguía vestida con su plato de domingo, lista y acompañada de ese azucarero centenario, con algunas flores despintadas de tantas aguas y jabones en piletas antes y duchas más tarde. La luz dormía su siesta del estío y la radio agotó sus pilas y sus palabras. Un silencio sospechoso temía alguna sorpresa de las que no se anhelan. Al rato, del escenario sólo quedó esa butaca que seguía su ritmo imparable de que no todo había cambiado. El café, helado; el plato volvió a su estante con su pareja de baile y el amargor tomó la palabra sin pronunciarla. Fueron tantos los años repetidos que cada uno se sabía su papel de memoria (tantas navidades, cumpleaños, nacimientos... y la soledad que llegó porque estaba en el guion). El atrezzo se convirtió en elenco y la función se representaba a diario sin más público que los recuerdos. El teatro acabó en piedras escombradas. Los palcos vecinales cayeron y la v...

"ASÍ EN LA TIERRA COMO EN LA LUNA"

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Un nuevo estampido provocó el estruendo de un útero anónimo. Su cuna, las trincheras, fosa común que recogía a los que tenían aliento. Las bombas lo mecían al son de esas nanas desgarradoras que le cantaban sin llantos de lágrimas sino de sangres. Pechos que pasaban por ahí lo sustentaban y malvivió entre escombros como el único de esas camadas. Gateaba entre cadáveres como juguetes que le sirvieron para adentrarse en ese mundo malherido cercano a su extinción. Se hizo mayor sin crecer, el tiempo no se medía; el sol emigró y dejó colgado su trabajo de marcar las horas de los buenos días; siempre fue de noche entre los grises y negros y algunos rojos de fuegos, todos ellos insuficientes para el astro. Y, a merced de esa triste paleta de colores, quedaron resumidas esas etapas del eterno invierno que abrigó su estancia en el mundo. Una vez, abrió los ojos sin más propósito que probar ese sentido sin estrenar; giró la cabeza y, después, su cuerpo con ella. Y apareció un resplandor extraño...

POEMA "¡AY, QUIÉN LO TUVIERA!

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  ¡Ay! quién tuviera ojos para mis llantos y que no me calaran sólo unas lluvias. ¡Ay! quién tuviera oídos para mis vidas y que no escucharan sólo unos ecos. ¡Ay! quién tuviera aliento para mis pasos y que no anduvieran sólo unos zancos. ¡Ay! quién tuviera instinto para mis tropiezos y que no tuvieran sólo fragancias de muertos. ¡Ay! quién tuviera tientos para mis yerros y me rozaran sólo los vientos. ¡Ay! quién tuviera más vidas para mis días y que habitaran sólo despiertos. ¡Ay, vida! ¿por qué vienes entera y no sólo a medias? Una mitad de prueba sobre la yerba, y la otra, caminando toda la tierra.

"NADA ES DE COLOR"

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El arcoiris se convirtió en un gris plomizo, más pesado que el acero. Se confundía con las nubes en tonos y formas. Las ciudades se bañaron en lluvias a tono y apareció ese negro que absorbe lo que  ya no existe.  Un claro culpable desatado, ávido de destrucciones caprichosas en esa gama, ahora inexistente, jugó al derrumbe como si de ladrillos infantiles se trataran. Se disfrazó de hada con varita envenenada que esparcía engaños con dones tan falsos como sus intenciones. Y lo creyeron pobres y ricos; los primeros, por ingenuos y, los segundos, por ambición semejante a posicionarse en el lado de la maldad reconocida y admirada de que siempre se pueden añadir más ceros a su fortuna si te alías con los proveedores de botines ajenos. Y el mundo cayó por efecto de esa oscura noche  manchada de oros negros aliados de esas tormentas grisáceas con las que el sol decidió no esconderse detrás de ellas sino desaparecer. Y la ceguera vio más que nunca ese derrumbe de luz. El bien y ...

"¿QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA...?"

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El rancio pestillo se descolgó bruscamente de esa puerta austera y desvencijada. Quedó desprotegida de sus tiranos guardianes vigilantes de que nunca se escaparan esas emociones prohibibidas y simulantes de un corazón empedrado y sin aparentes fisuras. Y cayeron todas. Una explosión de partos simultáneos estalló con una sincronía no ensayada, quizás entre bastidores, sin ningún acuerdo común. Cada una se trabajó su YO aun sin luces ni palabras; no fue necesario. De mediana edad, había sobrevivido a las ausencias que habrían aniquilado ese régimen severo de su control. Una sola hoja escrita en su agenda bastaba. Nunca esperó sorpresas fuera de esa única carilla. Un fuerte abrazo de los vientos lo derribó. Todas volaron sin mirar hacia atrás. Se dejaban llevar y se enamoraron de esos nuevos aires que las despeinaban sin rubores vergonzantes. No los robaron, salieron de sus vientres cuando las placentas les dio el ultimatum de que llegaba el ahora o nunca. Nadie las llamó, nadie propició ...

"ESAS HOJAS VERDES..."

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Con lo que está sufriendo el mundo estas horas, las causas y consecuencias nos dañan a todo el universo. Religiones, ideologías y mucho petróleo matan a inocentes que están al margen  de creencias, políticas y usuras desquiciadas por crear imperios a costa de robar vidas que no son números; tenían identidades y ahora son cifras que se inflan en el cómputo diario de la informacicón. Y, con este contexto irrespirable y asesino, resulta chocante programar  vacaciones de semana SANTA. Urge cambiar ese imposible adjetivo en este presente por un complemento del nombre más ajustado a esta triste realidad.  He optado por el de SEMANA DE PRIMAVERA. Las estaciones del año no tienen dueño. Nadie puede robarlas ni matar por ellas. Son regalos de la naturaleza y ella no es culpable del maltrato humano que sufre y, de momento, a pesar de sus alteraciones y desarreglos, cumple hasta dónde puede. La primavera es sinónimo de renacimiento (del latín, primer verdor) y, parodojas del present...