"ABANDONADO EN EL QUICIO Y TANTA DESGRACIA ES VICIO..."
No iba a ser un día más. El viento me llevaba a su voluntad y giré y giré como remolino perdido sobre esas piedras. Una casapuerta se abrió de par en par y cerró al atraparme. La oscuridad o mis ojos asustados escondieron miradas entre los dos. Me fui integrando en ese apagón y vi algo parecido a nada. Una bolsa gigante escondía muchas dentro de ella. Las katiuskas se iban abriendo hasta que apareciera la última; en ella un papel muy arrugado guardaba un grito en lo más profundo de su ser..., fuera lo que fuese. Desenrollé con cuidado y lo descifré: ¡era el título de este relato! De pronto, recordé esa frase, la escuché en mi infancia en la tele. Quizás un lamento sin pena o esa pena certera que nadie más la oyó. El caso es que me esperaba durante toda esta vida y empezó a narrármela. De padres desconocidos, lugar perdido de origen, deambuló entre tierras y mares sin voluntad. Las idas y venidas de mareas y los vientos decidieron por ella. Su destino estaba escrito le dijeron, per...