"RING, RING...UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUF"
La cocina recogida. Lavadora cogiendo aguas, se toma unos segundos, y el grifo vierte lo que se encontrará con el detergente, en pods, en breve. Casi es el último tramo de Javier Ruiz y me espera el sofá, mi libro y una tarde sin interrupciones ni sobresaltos. Es el arte del silencio ganado a cambio de que se mantenga. Antes de una hora, me traiciona y rompe el pacto firmado con sudor. Nunca sé de dónde vendrá el tiro: será el fijo (que nunca está en su sitio de reposo por si no me da tiempo a llegar...) o será el móvil (igualmente, una lapa o, si no, vete a saber dónde lo dejé...). Un número sin suerte, prefijo de Sevilla, invade mi tranquilidad programada y ¡zas! ya llegó. No quieres contestar, es tu primera opción. Pero, ¿y si es alguien de mi familia que vive allí? (que, por cierto, jamás lo haría por un 954 ni el acabado en 5) y, a la tercera, más o menos, descuelgas. Ya no respondo con ¿sí?, me limito al ¿diga? y !sin novedad en el frente!, operadores comerciales que no tienen de...