"DE FANFARRONES Y TIRABUZONES"


Al mundo lo han vuelto loco. Lo han maltratado y ha perdido la razón. Él es inocente, la naturaleza también. Un planeta hermoso de nacimiento se nos regaló y su papel de envoltorio fue machacado cuando lo abrieron y quedó al desnudo, más débil y vulnerable. Su cielo era azul, sus prados verdes y sus tierras limpias y así podría haberse mantenido si no lo hubiese invadido la humanidad tan descuidada, tan desafiante por no compartir ese don colectivo y apropiarse con nombres propios en vez de comunes.

No se conformó con macetas y flores para lucirlas en sus ventanas. ¡Qué bonito sería el panorama! La igualdad de tener lo que necesitamos sin robarle al vecino sus plantas y convivir en un paraíso donde nada falte y, tampoco sobre. Sin miserias, sin hambres, sin envidias... Hay tanto que el reparto no sería dificultoso si se entendiera para qué estamos por aquí.

Tenemos las técnicas más sofisticadas que, supustamente, nos facilitan la vida, pero, también, la muerte.

Nos falta inteligencia y nos superan mentes de artificio que son imparables para reinventar lo que desapareció: el esfuerzo, el pensamiento, la razón, la amistad, el amor y la ilusión por dar de nosotros lo mejor desde nuestros corazones. La ira  y la maldad parece que los invadió y el resultado es lo que vemos.

Los mapas se desdibujan, las fronteras cambian según el capricho de mentes dementes. Todo se repite; la paz tiene sus maletas preparadas para huir sine die, ya no encuentra su sitio; la expulsan a patadas y corre a salvaguardarse para que no se extinga y se conserve  su vuelta cuando haya y tenga lugar.

¿y qué podemos hacer los que la amamos? ¿cómo retenerla? ¿cómo salvaguardarla de tanto peligro?

Una pandilla de matones descerebrados se ha levantado una mañana oscura y fría con el capricho de poseer el cuarto de juegos más grande, a sabiendas de que ha de hacerlo por la fuerza de sangres derramadas que nos teñirán de rojo las tierras, los mares y las plantas. Quieren sus riquezas, no el bienestar del pueblo; ese oro negro pintará las muertes y el desastre a nuestro ya dañado planeta.

Pero, ante tanta amenaza y avisos, a esos fanfarrones hay que mostrarles hasta que entiendan, que la vida no es eso. Se olvidan de la alegría, de la belleza, del arte de la música, de un libro, de una pintura..., creados por hombres y mujeres que dejan huellas imborrables y nos mantienen con la ilusión de que existen.

Somos iguales en derechos y deberes ante la ley y ante la humanidad y nuestra personalidad hace que aporte la diversidad útil para todos.! Nos queda tanto por aprender¡ Tanto por crear con nuestras manos y nuestra humildad de que somos personas y que tenemos el derecho innato de irnos cuando el cuerpo nos diga adiós y no por la voluntad de fanfarrones a los que sólo hay mostrarles los tirabuzones, como canta la copla tan gaditana. Somos muchos y muchas los que podemos hacerles cara con la palabra, ese diálogo tan ausente, hasta que les entre en ese pequeño cerebro sin estrenar.

¡NO A LA GUERRA. LA HUMANIDAD NO NACIÓ PARA MATARLA. SÓLO PALABRAS Y JUSTICIA! LA BUENA DEFENSA ESTÁ IMPLÍCITA EN LA OFENSA.


Nuestras vidas son los ríosque van a dar en la mar,que es el morir;allí van los señoríosderechos a se acabary consumir;allí los ríos caudales,allí los otros medianosy más chicos,y llegados, son igualeslos que viven por sus manosy los ricos.
3º "COPLA A LA MUERTE DE SU PADRE"JORGE MANRIQUE

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