"LADRONES DE TECHOS Y DIGNIDAD"
Y se rompieron las nubes; malos vientos desalmados robaron cubiertas, sombreros que tapaban necesidades como la supervivencia. La dignidad se fue con ese aire descubierto okupando paredes, apabullando hogares cálidos ahora gélidos.
Más noes que síes lo provocaron; dos adverbios, dos monosílabos decisivos entre una vida con derechos democráticos o aquella de los mal paridos, los plus ultras sin límites en su obsesión por las injusticias hacia el pobre a cambio de agrandar botines insaciables.
La gran mayoría de los de a pie aún confunde los significados entre OKUPA y DESAHUCIADOS y de esa ignorancia, esos apoyos. El OKUPA es el que entra en una vivienda o espacio sin mediar contrato con el dueño de esa propiedad. Suelen ser lugares abandonados (propiedades de bancos o abandonados). No existe legalidad y son las fuerzas del estado los que deben solucionar esa invasión previo mandato del juzgado. El caso que se votaba, englobado dentro del proyecto de escudos sociales, defendía a los que son deshauciados por su propietario, pero no a cualquiera, sino a los que poseen más de diez pisos registrados a su nombre y sin incluir los tres primeros (su primera y segunda vivienda y una tercera reservada para algún familiar que lo necesitara). Excusas de estos grandes tenedores (físicos o entes) a sus inquilinos que sí cumplen con el pago mensual y le avisan que han de abandonar su casa: destinos nuevos para negocios turísticos u otra causa como la de triplicar el precio a nuevos inquilinos mediante nuevo contrato.
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