"A MIS QUERIDOS LIBROS"
Los libros tienen vida. A veces, es la nuestra cuando queremos vernos en ellos y, otras, sólo recuerdos que cumplieron su mayoría de edad y desean conocer otros mundos y otros ojos. Como a los hijos, hay que abrirles las puertas y que vuelen. ¡Cuántos se han quedado en un olvido arrinconado ocupando un espacio caducado en los presentes!. Los bautizas con tu nombre, los disfrutas o no, según la empatía, y los encarcelas con penas de muchos años y un día. Su cabello envejece y su piel con ellos. Paredes vestidas de fantasmas que viven en el silencio de ayeres celebrados. Hoy, el silencio les da nombre anónimo. Fueron compañeros de copas y cafés y, ahora, ni agua. Ellos lo dieron todo en tus horas altas, medias y bajas contigo. La mayoría, valorada; otros, abandonados a medio hacer, sin más oportunidades que sus primeras hojas; el resto, a la mazmorra. Vamos acumulando saberes que no conocemos porque les dimos la espalda y sin más oportunidades. Y llega la hora en que nos miram...