"A MIS QUERIDOS LIBROS"
Los libros tienen vida. A veces, es la nuestra cuando queremos vernos en ellos y, otras, sólo recuerdos que cumplieron su mayoría de edad y desean conocer otros mundos y otros ojos.
Como a los hijos, hay que abrirles las puertas y que vuelen. ¡Cuántos se han quedado en un olvido arrinconado ocupando un espacio caducado en los presentes!. Los bautizas con tu nombre, los disfrutas o no, según la empatía, y los encarcelas con penas de muchos años y un día. Su cabello envejece y su piel con ellos. Paredes vestidas de fantasmas que viven en el silencio de ayeres celebrados. Hoy, el silencio les da nombre anónimo. Fueron compañeros de copas y cafés y, ahora, ni agua. Ellos lo dieron todo en tus horas altas, medias y bajas contigo. La mayoría, valorada; otros, abandonados a medio hacer, sin más oportunidades que sus primeras hojas; el resto, a la mazmorra. Vamos acumulando saberes que no conocemos porque les dimos la espalda y sin más oportunidades.
Y llega la hora en que nos miramos de frente y dudamos quién es más anciano, quién ha tenido una vida más plena, quién ha contado más historias, cuentos y ha volado más kilometros en milenios?
Sin duda: ellos. Nunca les ganaremos. Miles de años de tragedias, dramas, comedias, novelas, ensayos, teatro y mucha poesía guardan entre páginas deseando, como abuelos, narrarte hazañas, risas, llantos, vidas, muertes y duelos.
Y llegas al momento en que surge esa dolorosa comparación. Ellos sí son eternos, pero, tú, no. Y te duele su mudanza, ese adiós sine die y su ausencia. Nos vamos despidiendo por grupos para facilitar y agilizar esa suelta de amarres que omitirán aquellos "nos vemos pronto", "no es un adiós definitivo", "estaremos en contacto..."
Me queda, al menos, la seguridad de que van a donde los quieren y han pugnado por ellos en esa adopción.
Sus huecos, ahora, no me reclaman los porqués. Me conocen y entienden mi decisión. No habrá más encuentros privados, a solas entre ellos y yo. Aunque, más de una vez, mi memoria los saque a pasear de entre mis recuerdos.
Pd.: García Márquez, Saramago, Almudena Grandes y poetas del alma compartida están pegados a mi piel...,
¡¡¡NOS CUIDAREMOS ENTRE NOSOTROS!!!

Shakespeare, Lópe de Vega, Delibes, Buero Vallejo, Pérez Galdos, Espido Freire, Quevedo, Gloria Fuertes, Camus, Santa Teresa, Antonio Machado, Becquer, Garcia Lorca y algunos más no se han independizado todavía de mi casa…. Soy Charo.
ResponderEliminarLa poesía no se ha emancipado ni lo hará
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