"¿QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA...?"


El rancio pestillo se descolgó bruscamente de esa puerta austera y desvencijada. Quedó desprotegida de sus tiranos guardianes vigilantes de que nunca se escaparan esas emociones prohibibidas y simulantes de un corazón empedrado y sin aparentes fisuras.

Y cayeron todas. Una explosión de partos simultáneos estalló con una sincronía no ensayada, quizás entre bastidores, sin ningún acuerdo común. Cada una se trabajó su YO aun sin luces ni palabras; no fue necesario.

De mediana edad, había sobrevivido a las ausencias que habrían aniquilado ese régimen severo de su control. Una sola hoja escrita en su agenda bastaba. Nunca esperó sorpresas fuera de esa única carilla.

Un fuerte abrazo de los vientos lo derribó. Todas volaron sin mirar hacia atrás. Se dejaban llevar y se enamoraron de esos nuevos aires que las despeinaban sin rubores vergonzantes. No los robaron, salieron de sus vientres cuando las placentas les dio el ultimatum de que llegaba el ahora o nunca.

Nadie las llamó, nadie propició ese momento. Quizás, tan sólo unos perfumes de otoño avivaron ese fuego opacado por ignorantes deseos sin nombre ni apellidos paseantes de ida y alguna vuelta.

Olvidaron todo lo agendado. Una nueva historia estaba en el tintero deseosa de emborrachar cada hoja que se acercara a ellas. Y emborraban los prados para extenderlos buscando espacios infinitos a la par que daban sus nuevos pasos.

Y de cualquiera de ellas nació la verdad. Aquella, hoy veinteañera, que supo sumar restando, multiplicar por cero y dividir regalando resultados del ayer hasta conseguir ese UNO perseguido, sospechoso en sus sueños, y hecho realidad con su propio cociente sin posibilidad de cero ni bajar la cifra siguiente. 

COJO PRESTADO EL TÍTULO DE UNA CANCIÓN DE SERRAT PARA DESCIFRAR MI EPÍLOGO "Fa Vint Anys Que Tinc Vint Anys" Serrat

("HACE VEINTE AÑOS QUE TENGO VEINTE AÑOS")


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