"MIENTRAS VIVA LA LIBERTAD"
La mesa inconmesurable ya estaba vestida de dudas. Todos los invitados habían recibido su tarjeta que los acreditaban para ese domingo de mayo, primavera aún, antes del estío que propiciaría mayores ausencias.
Se previeron asientos y cubiertos sin fallos de olvidos. En las cocinas, se trabajaban los diversos menús cerrados, a la carta de la suerte o el fracaso. Los colores presidían sabores dulces y, otros, amargos; y la libertad, la maestra de ceremonias.
El horario programado permitía las presencias adaptadas a su apetito. Dieron las 9,00, las puertas abrieron sus alas y comenzó el trasiego humano y, también, el deshumanizado. Unos se acercaron a la mesa bouffet de los platos donde la diversidad era manifiesta. No había chef que presionara tu elección. La vista conjunta era suficiente y hablaba por sí misma: fuentes de una sanidad de buenas intenciones y grandes profesionales sin relojes de espera que caducaran vidas; aulas abiertas a idiomas que comunicaran nuevas culturas e igualdades en los pupitres; docentes que enseñen a aprender lo que sí y lo que no hace daño a los compañeros y, a partir de ese precepto, pensamientos libres según valores adquiridos con sus razonamientos: la razón jamás adoctrina. La sinrazón insulta por falta de criterios y rebuzna en su carencia. Porque la SANIDAD y LA EDUCACIÓN son los pilares de la VIDA y ambos han de estar al alcance del pueblo, donde las intervenciones con bisturí y con palabras hagan posible el respeto debido a cualquier ser humano venga de dónde venga porque es un derecho primario de la humanidad.
Frente, no al lado, otra mesa ofrecía manjares plastificados que engañaban a la vista. No podían palparlo, sólo los que distinguían productos de la tierra de los procesados, vieron el engaño y abandonaron esa mentira disfrazada de bienes. El resto picó entremeses y se creyó con el estómago lleno sin llegar al plato principal, no colocado al público porque estaba reservado a los pudientes que los pagaran. Mucho aderezo en los entrantes los confudió y volvieron a picar, la mentira los alimentó.
Y llegaron las horas de la verdad. A puertas cerradas, era el momento de balances: ¿ganaría la salud, la enseñanza y el pueblo o sólo se llenarían las plazas de toros donde triunfa la muerte aplaudida? ¿nuevas viviendas sociales sin buitres sobrevolando o la ambición sin fin de adquirir espacios sin la ilusión ni la necesidad de vivir bajo un techo, sólo añadir más metros a su haber?
Tú, yo, nosotros decidimos. El menú está servido. La VIDA no es para unos pocos y lo sabemos. No miremos hacia el egoismo, hagámoslo desde la IGUALDAD DE DERECHOS Y DEBERES: EL EQUILIBRIO SOCIAL ES EL MANDAMIENTO PRINCIPAL.
¡¡¡ANDALUCÍA SE MERECE SUS DERECHOS; QUE NADA NI NADIE NOS MALTRATE!!!

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