"MI VUELTA AL MUNDO EN CUATRO HORAS"
La pandemia me retuvo en casa más allá de su duración. Casi a su término, fue el principio de una larga estancia entre mis paredes que aún persiste. Mis salidas puntuales se movieron en taxi y sólo cuando fueron necesarias. Ayer, tenía gestiones pendientes tanto en Cadi Cadi como en Puertatierra y pensé volver a una normalidad que ya no contemplaba: ir en bus. Olvidé los números de las líneas, dudaba entre el 3 y el 5; cogí el erróneo. Recordé que, en mi cartera, tuve una tarjeta con la que pasaba sólo dando los buenos días al conductor; ya no estaba. En su lugar, apareció un billete de 20 euros que me cuestioné si eran pesetas por aquello del color... No me lo admitieron; cuatriplicaba el máximo permitido. Ante mi desconcierto, me bajé más perdida en la inmesidad que me cubría la marquesina de turno de la lluvia incipiente. Un ¡"señora, señora"! se oía desde dentro y, con más fuerza, cuando bajó la ventanilla; me pedía que volviera y me esperaba de pie, un señor mayor con ...