"ASÍ EN LA TIERRA COMO EN LA LUNA"
Un nuevo estampido provocó el estruendo de un útero anónimo. Su cuna, las trincheras, fosa común que recogía a los que tenían aliento. Las bombas lo mecían al son de esas nanas desgarradoras que le cantaban sin llantos de lágrimas sino de sangres. Pechos que pasaban por ahí lo sustentaban y malvivió entre escombros como el único de esas camadas. Gateaba entre cadáveres como juguetes que le sirvieron para adentrarse en ese mundo malherido cercano a su extinción.
Se hizo mayor sin crecer, el tiempo no se medía; el sol emigró y dejó colgado su trabajo de marcar las horas de los buenos días; siempre fue de noche entre los grises y negros y algunos rojos de fuegos, todos ellos insuficientes para el astro. Y, a merced de esa triste paleta de colores, quedaron resumidas esas etapas del eterno invierno que abrigó su estancia en el mundo.
Una vez, abrió los ojos sin más propósito que probar ese sentido sin estrenar; giró la cabeza y, después, su cuerpo con ella. Y apareció un resplandor extraño sobre las alturas que, en ocasiones, le guiñaba para no perder su atención. Lo atrajo. Encontró en esa incandescencia su ilusión, su espera por algo y su camino.
Observó que su tamaño era mudable, igual que él. Su versatilidad no nacía de su capricho sino de las circunstancias que lo rodeaban, otro rasgo que añadir a sus similitudes. Jamás tuvieron edad, tampoco un mundo conocido fuera de la distancia de las noches. Sin besos, sin abrazos, sin palabras, sin libertad.
Con el paso de la tristeza, se vieron en su realidad: Eran los únicos habitantes del universo. Supervivientes por amor, por amistad, por entenderse, por aprender a escucharse y a respetarse a pesar de sus diferencias de formas y de sus distancias. Lo que nunca conoció en la tierra beligerante lo halló fuera de ella. Sus diálogos mudos en un plano silente de ruídos desesperantes hablaban con la mirada puesta en las nuevas luces que los ensamblaban. Él la conoció en su plenitud y asumió su variabilidad al igual que la suya. No nacía la perfección, pero sí la comprensión. Dos seres inhabilitados para la vida en la tierra se habían encontrado en el espacio, el desconocido espacio de la PAZ.

"No nacía la perfección, pero sí la comprensión" Ese fue el error tener fe ciega en la comprensión. La comprensión es causalidad casual. 🤣Y todo lo que diga será usado, casualmente, en mi contra. 😇 Er More, deseando que amanezca, dixit.
ResponderEliminarEl amanecer llega a mi casa cuando ambos lo decidimos... Besos, querido More.
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