"NADA ES DE COLOR"


El arcoiris se convirtió en un gris plomizo, más pesado que el acero. Se confundía con las nubes en tonos y formas. Las ciudades se bañaron en lluvias a tono y apareció ese negro que absorbe lo que  ya no existe. 

Un claro culpable desatado, ávido de destrucciones caprichosas en esa gama, ahora inexistente, jugó al derrumbe como si de ladrillos infantiles se trataran. Se disfrazó de hada con varita envenenada que esparcía engaños con dones tan falsos como sus intenciones. Y lo creyeron pobres y ricos; los primeros, por ingenuos y, los segundos, por ambición semejante a posicionarse en el lado de la maldad reconocida y admirada de que siempre se pueden añadir más ceros a su fortuna si te alías con los proveedores de botines ajenos.

Y el mundo cayó por efecto de esa oscura noche  manchada de oros negros aliados de esas tormentas grisáceas con las que el sol decidió no esconderse detrás de ellas sino desaparecer.

Y la ceguera vio más que nunca ese derrumbe de luz. El bien y el mal se fundieron en un uno solo, sin pautas, sin mandamientos, sin AMOR. 

Ahora, algunos seguimos a la espera de la creación de un interruptor perdido, roto, fulminado que, con su clic, encienda corazones y cerebros que nos devuelvan la visión de aquel mundo robado con nocturnidad, alevosía en ese triste pasatiempo entre locos en el que nadie se atrevió a decirle al rey que iba desnudo, tan sólo uno que dijo la verdad.

Comentarios

  1. Maravilloso relato. El interruptor existe, pero no sabemos cómo pulsarlo. 🥰🥰🥰

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    1. Habrá que crearlo entre todos y todas. Es imprescindible!!! Muchas gracias, querido Emilio.

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