"LA NIÑA DE LAS 8.45"
Immanuel Kant, filósofo prusiano, fue precursor del idealismo. Hoy, es uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal. Cuentan que era tan metódico que sus vecinos y paseantes coincidentes con él cada mañana, ajustaban su reloj porque daban por hecho que el suyo era exacto marcando el horario perfecto y matemático para el resto de sus conciudadanos: eran las 7 en punto en ese encuentro.
Las 8.45 era mi puesta en hora. Ella, ignoro su nombre, con escasos meses a mi llegada, ya marcó maneras. Su madre, supongo, la llevaba en su carrito de bebé hacia la guardería y su llanto con ella. Aún no hablaba, pero lloraba perfecto. Y así, cada mañana y a la misma hora, sus quejas y lamentos se manifestaban en el aire, bajo el paso de mi balcón y yo sabía si iba retrasada en mis quehaceres o en su punto.
Meses más tarde, aprendió a balbucear palabras y nunca faltaban los buas y los noes en su hora preceptiva. Llegó a la primaria, sus frases se completaban y dejó su manifiesto bien claro: "no quiero ir al cole". Ya no iba en su carrito; ahora, su madre la empujaba haciendo su viacrucis particular que lejos de andarlo, era arrastrada literalmente o no llegaban a tiempo hacia ese odio creciente por minutos.
Diez años más tarde, los mismos que vivo en mi casa desde que volví, siguen llantos, pataletas y arrastres a la misma hora sincronizados con mi salida al balcón para verlo y, de camino, mi ducado y yo contemplamos la escena tan repetida de la última década donde la novedad es escuchar con claridad las frases más completas y bien argumentadas del porqué de su negacionismo a la escuela.
Y por fin, pude entender algo (recuerden que sólo cuento con escasos segundos para descifrarlo; me ayuda su lucha de no avanzar y lo utilizo como tiempo extra) y oí de su boca:" no quiero ir al colegio porque no me dejan dormir con tanto ruido..."
Y me pregunté: ¿será una nueva filosofía esta basada en la teoría kantiana del idealismo y nos aportará métodos de pensamientos que nacen de la necesidad del silencio?
¡Ya mismo llegan las 8.45. Hasta mañana.!

Yo pienso igual que la niña, demasiado ruido para soñar!!!
ResponderEliminarBendito silencio, sí.
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