"MÁS ALLÁ DE MÍ!


Sin cultura, no hay memoria y sin memoria no hay progreso. Si un día en la escuela aprendes las cinco vocales y, poco a poco, el alfabeto completo, tienes las herramientas, pero, al igual que no se hace una casa sólo con ladrillos en un trastero guardado sine die, no tienes nada.

Tener materiales de construcción sin cohesión es la nada. No habrá casa ni palabras y sin ellas, andaremos por caminos sin asentamientos de cuerpos ni de comprensión.

Este cuarto de siglo estrenado demuestra demoliciones que caen por la ausencia del sentido común sustituido por el propio; ese tan propio cuyo objetivo es la propiedad a costa de la comunidad. Una pirámide medieval donde los estamentos resucitan y todo vuelve y se repite como ajos y cebollas en un sofrito del que dijiste no probar más la última vez, pero caes porque lo olvidas, no aprendiste y el recuerdo se fue a descansar.

Y así vive el día a día la historia repiténdose en ese único libro sin estrenos. Cayó la rancia nobleza de antaño empujada por esa burguesía respaldada con la fortaleza que da el botín de piratas sin leyes en el mar ni en tierra. Corsarios con su bandera tatuada en cerebros donde sólo las cajas registradoras respiran. Las fronteras están en juego, no es novedoso. Así se escribieron tantas muertes en guerras interminables, sólo selladas con pactos sin tinta imborrable. Nunca hubo tiempo de PAZ, sólo pausas hasta la siguiente. Palabras monosílabas y casas sin techo, demasiado débiles para crear diálogos y techumbres protectoras de lo ganado. El lobo siempre acecha a los débiles, y sopla y sopla hasta derribarlos con la ayuda de los que, más tarde, también perderán las ilusiones prometidas en tierras vaciadas de peones que trabajaron en el sitio equivocado. No esperemos el jaque mate. Las letras y ladrillos siguen a la espera de nuestras manos.

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