" HEY, NO VAYAS PRESUMIENDO POR AHÍ..."
Un par de bostezos y se dio la media vuelta. Decidió no salir esa mañana, se cruzó con la luna que ya había acabado su turno y la avisó de su plan sabático y ponía el día en sus manos. La noche duplicaría su trabajo, no había más sustitutos. Él sólo murmulló que era el astro y ella sólo un satélite que la rodeaba como espejo cuando el rey de la luz se despertaba, pero hoy no lo haría.
Tenía a su merced las nubes: su séquito, sus esclavas. Aquella mañana oscura no obtuvieron el permiso de su dueño para bailar al viento. Debían permanecer a su lado esas horas nocturnas por si cambiaba de opinión y abría la ventana del universo y asomarse a dar la cara, o bien, la espalda al mundo que lo esperaba.
Su ardor insaciable de poder era amenazante. Un sólo medio giro de más bastaba para quemar a su antojo.
Su cuerpo dorado avisaba de que lo haría si no era obedecido por su corte. Al principio de esa noche alargada por su ausencia, eran sólo dos las nubes a su servicio. Cuando ya había caído en un sueño profundo a costa de la explotación del satélite lunar, esa primera masa nubosa fue cogiendo cuerpo y ya armada como ejército, estudió el plan de ataque para destituir a ese rey que jugaba con ellas en cercanía cuando él lo ordenaba. Querían su libertad, aliarse con los vientos en igualdad. Huir del tirano que las usaba contra su voluntad a su voz. Tuvieron mucho miedo; no olvidaban el poder y la arrogancia a la que se enfrentaban. Los vientos trasladaron hojas de socorro y el mundo las oyó. Creyentes muchos, incrédulos menos, ponían en tela de juicio algunos y, en palabra de ley sin quilates otros, la verdad. El miedo apareció ante esa majestad de barra con trono patinado de oro bajo y que en-cantó como sirenas con voces y palabras de amargas quejas.
El ejército nublo entró con sentencia a palacio. Quedó fuera el impostor y liberado el verdadero que, secuestrado como el resto, devolvió rayos de libertad a ese mundo maniatado por alguien que se creyó el rey y señor de melodías frágiles que no aguantaron el temporal
¡ESPEREMOS QUE LA VIDA YA NO SIGA IGUAL...!

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