"LOS QUE VIENEN DE ORIENTE Y LOS QUE SE ADELANTARON DE OCCIDENTE"


Todo ha cambiado. Sólo para la infancia sobreviven  magias e ilusiones esta noche. Para los adultos, ya no existen milagros de que te oigan y se cumplan las peticiones de tus cartas. La gran mayoría sólo rogaba la PAZ y no es necesario ser mal pensando para ver que no han cumplido. 

Ese Papá Noël que apareció hace una semana, de origen dudoso, debió equivocarse de saco y llegó envenado de malos augurios que han dejado mal herida a esa paz tan necesaria. Un impostor anaranjado la ha matado. Prefiere los infiernos, los subsuelos poderosos que lo convertirán en un nuevo rey Midas, con la diferencia de que no reconvierte en oro lo que toca sino en bombas que explotan a su criterio inexistente pero, locura constante.

Imaginen que oigo gritos en la casa de al lado y, en vez de llamar a urgencias, derribo la puerta y me apropio de esa casa y paso a ser el dueño de esos metros cuadrados sin ninguna legalidad y, desde la misma mala praxis en la que mal dirigía el anterior, tomaré su relevo y la postestad del resto de la familia con mis leyes y mis locuras. Dónde está la mejoría, dónde el cambio a mejor, dónde la libertad del pueblo que es el auténtico soberano para elegir en las urnas. 

Venezuela celebra la caída del dictador Maduro, pero se equivoca si su desaparición será cambiada por la libertad y justicia que anhelan. Este país sólo es un almacen en el que el okupa  se apropiará de su oro negro, al igual que pronto se aduañará de Nicaragua y Cuba. Su país tiene una gran reserva y no lo necesita, pero son puntos estratégicos para blindar esa parte del continente de los rusos y chinos.

En definitiva, el pueblo venenzolano no se ha liberado, sólo ha cambiado, triste y trágicamente, de dueño.

Y hoy vendrán los otros desde oriente, y qué esperar de ellos cuando ya has visto y vivido la otra parte del mundo? La destrucción es evidente. Las guerras, el hambre, la masacre y la palabra maldita para los autores: genocidio..., 

Es o fue e ignoro si seguirá la noche del 5 de enero de la ilusión, pero sólo para los desconocedores de las realidades, aquellos inocentes que aún creen que oriente viene cargado de promesas y deseos en sus cartas que echaron en un buzón de esperanzas y que anda perdido entre tanques de maldades.

Dejemos que los niños y niñas sigan en ese sueño, en esa quimera hasta que se despierten y vivan la pesadilla de lo que es la vida en este mundo, este planeta muy mal herido y del que muchos no reconocen su estado de gravedad.

El loco ya no está en la colina del diálogo. Ahora, un demente imparable, por su poder y riquezas, persigue crear un imperio más allá de lo que se propuso Napoleón. Pretende un imperio que abarque el planeta y, la humanidad, sus súbditos. 

No creamos que ha hecho justicia, él no conoce su significado. Paremos la maldad que habita y se adueña de lo ajeno. Un simple hombre de escasa o nula inteligencia es el mayor peligro y que ande sin control a su antojo no es de agradecer para nadie. Nadie puede anular la voluntad de las urnas y tiene toda la apariencia de que el pueblo no tendrá acceso a expresar su decisión en ellas. 

Pd: Si os encontrais esta noche con los tres visitantes, rogadles que se lleven todos los juguetes bélicos y que los destruyan. No debemos fomentar lo que no es sano y que la infancia se divierta con el peligro. Quizás, a ese loco caprichoso lo rodearon en su niñez con falsos de plástico y que su riqueza pudo, fácilmente, revestirlos de acero, de los que sí matan de verdad.

SOÑEMOS CON LA JUSTICIA, LA VERDAD, LA COHERENCIA... Y SE NOS ACERCARÁ LA PAZ.

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