"MI VUELTA AL MUNDO EN CUATRO HORAS"
La pandemia me retuvo en casa más allá de su duración. Casi a su término, fue el principio de una larga estancia entre mis paredes que aún persiste. Mis salidas puntuales se movieron en taxi y sólo cuando fueron necesarias. Ayer, tenía gestiones pendientes tanto en Cadi Cadi como en Puertatierra y pensé volver a una normalidad que ya no contemplaba: ir en bus. Olvidé los números de las líneas, dudaba entre el 3 y el 5; cogí el erróneo. Recordé que, en mi cartera, tuve una tarjeta con la que pasaba sólo dando los buenos días al conductor; ya no estaba. En su lugar, apareció un billete de 20 euros que me cuestioné si eran pesetas por aquello del color... No me lo admitieron; cuatriplicaba el máximo permitido. Ante mi desconcierto, me bajé más perdida en la inmesidad que me cubría la marquesina de turno de la lluvia incipiente. Un ¡"señora, señora"! se oía desde dentro y, con más fuerza, cuando bajó la ventanilla; me pedía que volviera y me esperaba de pie, un señor mayor con su bonobús en la mano brindándomelo para cubrir ese 1,10 euros que yo no tenía. Lo acepté y quise devolvérselo con mi billete al que tantos paseos le había dado sin salir de casa estos últimos años. Ese gran señor lo rechazó. Me emocioné. Aún quedan esperanzas de dar sin esperar el cambio.
Pocos pasajeros, no más de la mitad de su aforo, ocupaban el interior. Demasiado silencio para ser Cádiz. Las prisas las conducían a ellos. Para mí, era una excursión: vi mi infancia en las ruinas de mi colegio; el polideportivo cercado con vallas que esperan vidas nuevas; mi barrio, donde nací y tan cambiado como yo (ambos tenemos la misma edad y los mismos achaques...). Una vocecilla invisible te avisaba unos metros antes de la parada y agradecí el detalle en off; por fin, me enteré de dónde y cuándo volvería a pisar tierra,
Los muchos despistes que vinieron después me agotaron; demasiado para una salida programada que, en muy pocas horas, se desbarató. El cansancio pudo más que mi afán y me devolvió a casa en un taxi.
Para sopitas y buen caldo que le llaman...
Pd: Y ME PREGUNTO: ¿ME SEGUIRÁ BUSCANDO MI BONOBÚS...?

Toda una excursión por "portatierra". Parece ser que solo se admiten billetes de cinco. Y si; aún quedan caballeros en la mejor acepción de la palabra. 🥰🥰🥰
ResponderEliminarEmilio
ResponderEliminarCaballeros y señores, sí, me consta Sr. QUINTANA!!!
EliminarY yo te pregunto... ¿Bonobús o tarjeta de transporteSSS? 😂 Si era un bonobús antiguo, no, ya no te busca porque estará deshecho en un charco (como en el que yo me he metido) y si era la modelnísima taljeta de transporte lo mismo se ha venido en el Cercanías a San Fernando, un ratito a pie y otro andando... porque me he encontrado dos en mi cartera... 😇😂 ¡mira si me hiciste, sonámbula, una visitita y me dejaste tu tarjetita...! 😇
ResponderEliminarPues, me da a mí que se la presté a alguien de cuyo nombre sí quiero acordarme, y se la pediré cuando la vea. Pero, pocas esperanzas después de la reciente mudanza...
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