POEMA "¡AY, QUIÉN LO TUVIERA!

 

¡Ay! quién tuviera ojos para mis llantos

y que no me calaran sólo unas lluvias.

¡Ay! quién tuviera oídos para mis vidas

y que no escucharan sólo unos ecos.

¡Ay! quién tuviera aliento para mis pasos

y que no anduvieran sólo unos zancos.

¡Ay! quién tuviera instinto para mis tropiezos

y que no tuvieran sólo fragancias de muertos.

¡Ay! quién tuviera tientos para mis yerros

y me rozaran sólo los vientos.

¡Ay! quién tuviera más vidas para mis días

y que habitaran sólo despiertos.

¡Ay, vida! ¿por qué vienes entera

y no sólo a medias?

Una mitad de prueba sobre la yerba,

y la otra, caminando toda la tierra.

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