"RETRATOS EN BLANCO Y NEGRO"
Desde muy niña, me solía preguntar por qué si todos tenemos un esqueleto que nos soporta, un rostro con ojos, nariz, boca, frente, barbilla y orejas, por qué no somos idénticos. No intervienen situaciones económicas ni sociales, si acaso, mejor piel y cabello por aquello de los cuidados externos que se costean los pudientes, pero la arquitectura (tamaños aparte) es indéntica. Quizás sean las proporciones dónde están los secretos de las diferencias físicas y de esos D.N.I y A.D.N. los que nos hacen únicos, es decir, números y moléculas que nos preservan para reconocernos entre tantos millones que habitan alrededor. En mis fotos infantiles, siempre en blanco y negro, era el gris (parido de la oscuridad y débiles amaneceres) el que se hizo con la situación que nos pintaba triste y con muy pocos rasgos específicos que marcaran quién era quién. Bastaban los rapados, el hambre la miseria para la confusión; poco importaban los rasgos, estos desaparecían e igualaban, mediante la pobreza q...