"LE LLAMO DIGNIDAD"
Imagino el diccionario en mano buscando la letra D hasta llegar a una palabra desconocida porque jamás adjetivaron sus malas artes y no la necesitaba; su antónimo ya firmaba por ellos. Cuántos muertos olvidados en cunetas del yo no fui; silencios, escapes y culpas escupidas al aire, en raíles y tierras anegadas de mentiras y que aumentaron por los encubrimientos descarados de sus afines ante la evidencia de sus negaciones. ¿Dar nombres propios?, no se merecen propiedades los impropios para puestos de valentía, responsabilidad dando la cara, y no la espalda, hasta el último aliento en su cargo. Se nos ha ido un gran ministro. Fallos técnicos o/y humanos en una gran tragedia han precipitado esta dimisión. Faltaban meses hasta esclarecer la verdad, pero alguien honrado y honesto no permanece al lado de las dudas e insultos de la gran mayoría que no esperaría al esclarecimiento (nunca lo han hecho). Su modus operandi se repite: si hay que salvarlo, silencio; si no, linchamiento...