"POEMA: LA MUERTE, IMPOSIBLE SIN LA VIDA"
La tibieza de su boca
delataba besos recientes.
Un rictus de amor
marcaría su eternidad.
El cuello quedó adornadado
de pañuelos de vientos
que escondían marcas prohibidas
y confidentes de pasiones.
Sus pechos violetas
y su torso se enfriaron
en la gélida soledad
de un amanecer adelantado.
Desnuda de cuerpo
y de esperanzas,
aún soñaba con cerrar sus ojos
tan abiertos, tan dormidos.
En ese tránsito, el sueño desapareció,
La muerte no existe
si no hubo vida,
si no naciste, si no lloraste.
Vivió: el final era inevitable.

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