"AQUÍ LA TIERRA: ÚLTIMO AVISO"
Cuando el mercurio estalla en busca de ese agua desatada sin termostato, caído en combate del desespero, invadido de locura febril donde el paracetamol perdió en las preliminares, nadie tiene el poder. La fuerza se perdió en el oscuro centro de ese planeta descontrolado que fue y que, ahora, su atracción y magnestismo no imanan hacia su suelo otrora de tierras y océanos y cielos con estrellas vigilantes; daban la cara y, ahora, sólo la cruz.
Del aire, sabemos que sus pulmones se pintaron de un negro enfangado de charcos viscosos, y del fuego..., el que sacó su espada dispuesto a matar en el foso de sol apagando la sombra.
Arcángeles a las 12 nos anuciaron la noticia, duplicaron su labor en la medianoche. Risas y burlas los acogían; eran los de siempre, aquellos lejos de las afirmaciones, creyentes en sus noes sin criterios; les bastaban sus antónimos de verdades que gritaban antes del ..., qué nombre ponerle a ese ocaso que no sobrevino por sorpresa, ni castigo?. El agotamiento de cambios progresivos debió bastar, pero, no.
Los cuerpos y vegetaciones no estaban programados para temperaturas de grados que nunca trabajaron en esas condiciones. Y la vida se fue, ya no tenía aliento. Los cuatro elementos sagrados perecieron encadenados uno tras otro: AGUA, AIRE, FUEGO y TIERRA = LA EMOCIÓN, EL INTELECTO, LA FUERZA y EL ARRAIGO (SUS RESPECTIVOS ALIADOS) DESAPARECIERON A LA VEZ.
Cerca del fin, la justicia despertó de su letargo y se manifestó en luces discontinuas sobre negro: una nube escondida se asomó al balcón de los inocentes, aquellos defensores de la ciencia porque no era cuestión de fe sino de las evidencias de un ciclo que llegó a su final. De esa primera nube, rompió un llanto desgarrador; su dolor reavivó a otras que sobrevivieron en el espacio. El ramo de esas lágrimas fue cayendo a mares secos devolviéndoles su agua y su sal. El aire movía el caudal esparciéndolo sobre los fuegos y la tierra oyó sinfonías de renaceres y esperanza.
El tiempo no se midió, aún tardó la noche en devolverle al día sus luces de sol y a la luna sus estrellas. Una oportunidad, una prueba de comienzo y esperanza desde la justicia a la bonhomía.

El cambió climático no existe tras el fanatismo, la estupidez y la ambición. Excelente, Mobby. 🥰🥰🥰
ResponderEliminarQuizás, todos/as estas calañas se encontraban cerrado el cole cada mañana y les daban aprobado general al final de curso... Muchas gracias, Emilio!!!
EliminarAhora le dan por decir "el clima cambiático", no pueden ser más gili..., pena de humanidad. Un abrazo amiga mía, fantástica como siempre!
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