"HUMANIDAD"
Los seres vivos somos de carne y hueso. El cerebro y el corazón son las razones y las emociones que hacen de nosotros personas o no. La irracionalidad que se les achaca a los animales es la supuesta diferencia entre ellos y nosotros. En la realidad, no sirve esta distinción. Yo, personalmente, esta desemejanza la haría con otra variante más eficaz: la disparidad entre ambos sería la HUMANIDAD, la cualidad moral y empática, es decir, la solidaridad y la bondad que se siente hacia otro ser, lo opuesto de la maldad y la crueldad.
Partiendo de esta premisa, el cómputo total de personas que habitan el mundo bajaría exponencialmente y se alzaría simultánenamente el mundo irracional que presume de ser un humano pero, dista mucho de la capacidad de raciocinio requerida para el cálculo preciso.
El concepto de humanidad acepta nuestros fallos, errores porque forma parte de nuestra condición e, igualmente, los cometidos por máquinas que nacieron a través de humanos, de nuestros diseños técnicos y virtuales. Esta nueva dimensión entre las nubes convive con la familia como uno más, le pedimos la perfección de la que carecemos y, que finalmente, nos iguala en desaciertos.
Y, ¿a quién culpar? la respuesta no puede nacer sin pruebas legítimas y verificadas a base de estudios y comprobaciones fidedignas acompañadas de grandes dosis de humanización. El linchamiento no está en el código civil ni penal. Pedir la derrota a las pocos horas de una infinita desgracia es demonizar al cabeza de turco sin juicios probatorios.
Vomitar bilis en vez de silencios en memoria de los fallecidos no delata humanidad alguna, sino crueldad y vileza ultra extrema innata en los desalmados.
Ataques frente a un espejo, relatando sus errores del pasado no olvidado, sólo para ellos, nos aclara la bajeza moral de la culpa no aceptada propia de los inhumanos carroñeros que se alimentan de las desgracias ajenas obviando su conciencia inexistente.
SON MOMENTOS DE DOLOR; LA TRAGEDIA HABITA HOGARES ROTOS. NO UTILICEMOS LA DESGRACIA PARA LLENAR URNAS DE ODIO DE LAS QUE NUNCA BROTARÁ LA HUMANIDAD.

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