"LA DOCENCIA VERSUS LA INDECENCIA"


La conciencia de situar por encima del resto  la educación y la sanidad sólo se reconoce en escasos países. Son los dos pilares sobre los que se sustenta el ser humano: su salud física y su conocimiento; ambos engloban el cómo estamos y el cómo somos. Médicos y profesores son, después de los padres (y no siempre) los que nos amparan para crecer y vivir con una mente abierta y llena de raciocinio capaz de distinguir la verdad entre tantas mentiras. 

La docencia debería ocupar la cúpula de la pirámide social porque de ahí nace nuestro espíritu crítico con el que nos formamos y nos hace únicos dentro del coletivo humano. Pero, al contrario, se le falta al respeto, se le ignora y se tira, literalmente, por los suelos. Esa es la durísima situación que vivimos. Han saltado a las calles para gritar sus carencias y son muchas: condiciones pésimas para alumnos y profesores (en la pública) de instalaciones en general, la ratio por encima de lo permitido y razonable, recursos inexistentes básicos, falta de personal auxiliar en aulas inclusivas, sueldos congelados y, en general, motivos más que suficientes para clamar al mundo el abandono (en la pública) de la docencia en todas sus etapas. 

No se les escucha, no se les recibe, los ignoran, pero sí los vapulean: INCREÍBLE. Policías arremeten contra voces necesitadas de dar mejor enseñanza a los que son nuestros hijos o nietos y, los que deben protegernos, eligen acatar las órdenes de una "señora desquiciada" nada amante de la cultura y el aprendizaje a juzgar por sus actos vacíos de discurso y raciocinio. Cercana al alfabetismo mental, pretende hacer de su ignorancia bandera donde, por fin, tendría su reinado absolutista en el país de NECESAD que tanto admira.

Los servicios de cuerpos y fuerzas del estado deben actuar en los conflictos por mandato, pero no por una falsa percepeción de peligro, que no existió, aplacando a un docente manifestante entre seis agentes hasta doblegarlo. En ningún momento, aprecié diálogo alguno entre las partes. Mal ejemplo para una sociedad democrática donde los golpes sustituyen a las palabras. ¿Y nos quejamos de una juventud violenta? 

LA INDECENCIA JAMÁS DEBE ROZAR A LA DOCENCIA. LOS ADULTOS (CON O SIN CARGO EXPLÍCITO) SOMOS ESPEJOS EN LOS QUE SE MIRAN LOS QUE VIENEN DETRÁS. DEMOS EJEMPLO CON LA JUSTICIA DE HACER EL BIEN DESTERRANDO ÓRDENES DE CARGOS DE CARTÓN PIEDRA Y AUSENCIA DE CORAZÓN. 

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