"SIN MANJARES NO HAY ALEGRÍAS?
Vaya por delante que jamás he disfrutado del placer de la comida; para mí es la necesidad, básica, de mantener un cuerpo que necesita nutrirse por salud; nada más. Y si le añado que desde el covid perdí el gusto y el olfato, no hay plato sabroso por el que mi boca haga aguas.
Dicho esto, sentarme a la mesa siempre fue el mayor de los suplicios y se aumentaba viendo al resto con su cuchara hasta rebañarlo. NUNCA HE SIDO ANORÉXICA, mucho se comentó a mi alrededor y a mis espaldas. Simplemente, no entiendo que necesitemos que la mesa luzca repleta para que se multiplique la alegría en las reuniones y comer porque lo marca el calendario.
Los bolsillos se vacían para llenar estómagos que no tienen hambre, pero la fecha obliga y hay que cumplir. Y me pregunto: ¿por qué lo hacen?, ¿tradiciones? ¿apariencias?.
Quizás, no son las vacaciones (como diría aquel...) las que están sobrevaloradas, sino esas comidas copiosas que hay que servir estas noches de fiestas o, si no, la reunión y la familia no tienen esa navidad reglada por los tiempos. Mercados atiborrados que se vacían con billeteros o monederos que estiran hasta rajarse.
La bebida ha de regar cada bocado completando, según expertos, el maridaje perfecto. Y los postres, han de entrar porque son los remates previos al estallido final de las bombas ingeridas.
¿Y qué tal estas reuniones, tan convocadas y esperadas para abrazarse, las hicieran alrededor de unos vasos sencillos y unos platos para picar entre charlas y abrazos, villancicos y risas?, ¿ya no llegarían las alegrías y la penas serían mayores?
Acaso ¿la navidad es sólo para los que tienen nóminas u otros recursos con los que reunir esos días a su gente?
Y queda el nuevo intruso, ese Papá Noel que nadie osa llamarlo inmigrante porque este sí interesa al igual que los que vienen de oriente y ninguno asusta a los niños y niñas y sí es bueno acercarse a ellos y portarse bien, todo el año, para regalos mayores.
Qué navidad habrán disfrutado los más de cuatrocientos habitando bajo un puente sin más que el frío de no poder ni cerrar unas ventanas ausentes.¿ Cómo habrá cenado el edil de Badalona? ¿Tendrá su visado en regla ese gordito con traje rojo que es tan bienvenido y soñado?. ¿Lo habrá acogido como a uno de nosotros? Sí, pero no a uno cualquiera de nosotros, sino a los de barrios altos y residenciales donde no importa el color de la piel.
La navidad es un lujo tal y como la venimos celebrando, con muchos invitados y demasiado excluidos.
No creo que este sea el verdadero espíritu de lo que significó, en su origen, celebrar la navidad porque no es de una sola religión, es una manera de dar AMOR desde cualquier idioma, raza y cultura. Si el dinero es su sustento, estamos muy lejos de esa buena y decente navidad.

papá Noel no necesita visado. Es francés o bien holandés si hablas de Santa claus, que los dos proceden de Nicolás de Bari. Por lo demás… que cada uno haga lo que quiera. Y el alcalde de Badalona habrá hecho lo que quieren sus votantes. Así es la democracia.
ResponderEliminarY feliz navidad para todos!!! Regalen o no, coman mucho o no.
ResponderEliminarA mí me sobran todas las Navidades y sacacuartos impuestos, amén de chantajes emocionales que es lo peor. Si me tengo que sentar a una mesa, para mí lo de menos es el tipo de alimentos, me dan igual, lo mejor es reunirse con seres queridos, que para ello también tenemos cualquier día del año. Cada uno que piense como quiera... 😘😘
ResponderEliminarFELIZ 2026, querida Inma!!!
ResponderEliminar