"LLAVERO Y YO"

 


Dicen que San Pedro tiene todas las llaves, no lo entiendo. En el "cielo", no debería de haber más de una entrada ("casa de dos puertas, mala es de guardar"..., mal iríamos). Aún teniendo tantas, por aquello de alguna metáfora escondida, no creo que pudieran superar  a las que yo tengo en mi llavero, sin ninguna duda.

Además de las de mi propia casa, cuelgan también la confianza de otras más: las de mis  hermanos y la de mi hija. Raro es el día que no tenga que usarlas todas (mi hija no vive cerca, eso se merece otro relato...). Entre las tres hermanas, existe, desde siempre, el arte del cambio, los descambios y el "ya te lo quedas tú" o "el no te pongas mis cosas" de cuando éramos más jóvenes (antes de ayer) y su consiguiente follón por haberlas usado a  escondidas y que siempre nos pillábamos, no quedando impune, normal.

Hoy, nuestras casas están a la disposición del que las necesite (entrar, salir o quedarse) para cualquiera de los hermanos. Es algo así como la prolongación de lo que fue la casa familiar cuando aún vivían mis padres y nosotros con ellos. Tan solo con  la "pequeña diferencia" de que ahora no nos apropiamos la ropa de la/s otra/s (antes era más divertido y emocionante;  la adrenalina que brotaba ante el riesgo de ser o no descubiertas era toda una aventura a lo Bond, James Bond).

Las entradas y/o salidas fraternales ahora son algo más pragmáticas: "te llevo unos tomates de los que te gustan", "te dejo en el recibidor el bolso que  necesitas", "me ha salido muy rica la ensaladilla, os la llevaré durante la mañana", "tenéis que probar mi nueva tarta, os dejo fiambreras en el frigo", "no tengo sitio en mi congelador, me llevo el pescado al tuyo hasta que tenga hueco"



Sí, nuestros llaveros pesan mucho pero no están completos, faltan las de la casa de mis padres, las de esa puerta que nos abrió a la vida y a la suerte de poder compartirla entre los cuatro hasta hoy. Mi llavero representa la unidad entre nosotros; todas nuestras vidas van en él.

Comentarios

  1. Eso sí que es una unidad familiar!!!!
    Y además la alegría de encontrarte con cosas que deseas!!

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  2. Yo nunca tuve la llave de mi casa (la de mis padres), como siempre había gente... nunca te hacía falta. Te ibas a la calle y si en alguna remota ocasión no había nadie, te tocaba esperar sentadita en los escalones del portal. Nunca hubo costumbre ni necesidad de compartirla entre los hermanos, y tampoco era operativo ya que vivíamos lejos unos de otros. Pero ese llavero verdaderamente representa la unión, la confianza, la tranquilidad, también metafóricamente. Que lástima que nos falte la llave primaria, la llave maestra

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  3. Todo eso es verdad, pero, ¡que no se nos olvide devolver las fiambreras!
    ( hermana mediana)

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