"NO TE DEMORES, MUJER"
Con la mano abierta y el puño cerrado la recibió esa tarde. Un monólogo de golpes caía sobre ella. Sólo el cansancio lo paró. Maltrecha, sangrante, sin aliento ni balbuceos se incorporó. La cena no esperaba; no soportaría una segunda sesión si la mesa no la vestía con platos aderezados con tanto dolor y sus lágrimas sazonanando ese consomé. El pescado, como ella; dejaron de ser peces libres en el mar y, ahora, los devoran sin recuerdos ni piedad.
Su rostro despertó, ella no durmió, y no se reconocía en el espejo. No bastaría el maquillaje, su piel hinchada no lo disimularía. El miedo a ese salir desnuda, sin más vestimenta que un color, la aterraba. Tantos años disfrazada de felicidad volarían en las calles y en las miradas cercanas, conocidas, familiares sin excluir a las ajenas.
Lo que nadie vislumbraba era lo más trágico. Su aspecto no era más que la punta de una maldita estrella. Su cuerpo destrozado, vejado: roto, se negó a contarlo. Sus terrores la paralizaban, pero, ya nada importaba. Pensó que su salida sería su denuncia; a cara descubierta y con la cabeza bien alta.
Golpe a golpe, ella se abandonó. No se reconocía en la foto donde ambos cortaban la tarta nupcial y se preguntaba ¿quién era esa mujer?.Antes de esa boda, la vida la avisó, pero ella no quiso escuchar. Él la colmaba de regalos y de algún que otro bofetón antes y después. Ella caía y recaía. La vergüenza la paraba; el pánico la devoraba. Él era el pánico, él era la vergüenza.
Se vio a sí misma, se dio pena, ya no lloró más. Puso su vida del revés y, por dentro, aún quedaba aire renovable, unas manitas de valor y serviría para empezar. No lo abofeteó ni le gritó. No quería ser como él. No merecía una despedida ni una explicación: su cuerpo y toda su vida lo hicieron por ella.
Con las manos vacías se marchó para siempre. El pasado, un mal recuerdo; el futuro empezaba. Su presente violeta no se se demoró. Cuando te rompen el cuerpo, el alma muere con él. No esperes a la agonía: tu cuerpo, tu voluntad, tu libertad, tus deseos y tu independencia no se tocan. Echa de tu vida a quien intente arrebatarlos desde el primer segundo; no dejes que llegue al primer minuto.

Un relato que desgraciadamente se puede multiplicar cada año. Queda mucho camino; mucho; demasiado. 🥰🥰🥰
ResponderEliminarConozco a mujeres fuertes, cultas, con cargos importantes y sometidas a monstruos...
ResponderEliminar¡Qué realista! Yo también he conocido mujeres así, qué pena y qué infierno el de ellas.
ResponderEliminarSon psicópatas!!!
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