¡"DANZAD, BENDITOS, DANZAD!"

 

Era una niña cuando tuve la oportunidad, gracias a un descuido familiar, de ver la película "DANZAD, MALDITOS, DANZAD". Nunca me he olvidado de esa historia y, mucho menos de su título; narra la situación de personas hundidas tras el paso de la depresión del 29 en los Estados Unidos. Muchos optaron por dejar su vida en las calzadas; otros, lucharon contra esa miseria a costa de su dignidad y a favor de los desalmados que no dudaron en salir adelante llevándose el orgullo de los caídos en sus billeteras. El espectáculo consistía en ver cuánto aguantan en ese baile maldito cuyo premio les permitiría comer algunos días. 

Esta película me dejó huellas. No entendía cómo se sacrifica la belleza de esa manera hasta acercarse al abismo de la extenuación, entre un paso y otro, utilizando sus pies para  caminar por la vida el día siguiente.

Siempre fui amante del baile, de la expresión corporal, de esos pies que hablan por ti, que cuentan emociones desde la ausencia de palabras entendidas con movimientos que no son nunca mudos. La danza jamás puede ser maldita ni tampoco los danzantes. 

Un primer paso, bailado con magia, te traslada  hacia el cielo en ese vuelo de pasos danzantes a través de aromas preñados de vida nueva, desconocida. Nunca desearás ser  sirena: tus pies marcan ritmos privados, no se limitan a cantar como ella. 

El baile, la danza, el movimiento nace de las emociones, del sentimiento inspirador que se refleja en los espejos de las miradas pendientes de los siguientes  pasos. Esta es la esencia, esta es la belleza: danzad, benditos, danzad.






Comentarios

  1. Es un :"Peliculón*
    No se olvida nunca!!
    Danza, Moby, Danza!!!
    Mi más sincera enhorabuena!!!!!

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  2. Precioso el texto, furibundo de ritmo y belleza. Gran finale.

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